Hoy he cenado con vino, in memoriam, noches largas, distensiones poéticas. Hoy he cenado con vino, tinto de nuestras letras; Rioja por Cariñena. Hoy he cenado con vino, venido por vuestra ausencia.
Delicias me recibió con el frío propio de estas fechas, con un 127 propio de otras épocas; la compañía de una pareja propia del sueño que habita en Zeta.
Pronunciarte fue asomarse con el alma a un acantilado, dejar soledad al decirlo, rozarte la piel, ya inerte, en aquellos lugares donde ya no estamos.
Da vértigo admitirlo.
Esta noche me ha sido imposible evocarte sin olvidar el daño de los años, de las verdades a medias, escribiendo punto y a parte, dejando la vida a un lado.
Da vértigo admitirlo.
Esta noche no es como las de antes; estaba lleno de ella ¡Qué instante de fortuna! Fui a olvidarte con las estrellas, y por recordarte, me estrellé con la luna.
Este poema me lo descubrió David. (Excusa para un link) Este poema es de Joseba Sarrionandia. (Excusa para un anhelo) Aquella canción de Kortatu es para Joseba. (Sin excusas) Este poema dice más de lo que calla.(Sin tapujos)
P(ísima).E.
Cosas que no existen
Las cosas más hermosamente posibles no existen. Los mensajes más profundos no se han expresado todavía.
La mayoría de los países son países desconocidos. Cuanta gente, cuantos instrumentos hay en el mundo que no existen.
Nacimos en una provincia que no existe y tampoco existimos, en la medida en que somos lo que no somos.
Todo inexistencia, todo extraño, todo vacío, todo oquedad, todo intervalo, desubicación.
Y casi todos los quehaceres los tenemos por hacer. Los poemas más perfectos están por escribir...
Pero también existe lo que no existe. La vida se compone de fragmentos que no existen.
En una tarde cualquiera, al comer, me invitas a beber de hierbas licores. En una tarde cualquiera quiero tener, en la calle Bailén primero izquierda, las notas de cualquier vals de Cohen, las quejas de este mundo de mierda.
En una tarde, no importa el día, nos despedimos de la rutina, ayudando a olvidar los amores, putas que por amor tenía. Quémalos ahora en la cocina, qué malos; albóndigas con Carmiña.
En una tarde se nos hizo tarde, viendo las horas correr, como metáforas de la vida.
En una tarde, somos arte. Contigo todo puede arder, si la muerte nos esquiva.
Si me levanto y está azul el cielo, si voy a la cocina y no hay cerillas, si echo a rodar mi vida por el suelo, si al quererme sentar no encuentro sillas.
Si eres tú. Si eres tú lo mejor que me ha pasado.
Si me duelen las muelas y me amuelo, si está la ciudad llena de octavillas, si la luz se desata por tu pelo, si mi infancia es un tren sin ventanillas.
Si eres tú. Si eres tú lo mejor que me ha pasado.
Si a mi sueño le faltan muchas camas, si es nuestro amor luchar codo con codo, si arderán los demás de nuestras llamas, si tú me faltas, ya me sobra todo.
Si eres tú Si eres tú lo mejor que me ha pasado.
Video de Ángel Guinda cantando el poema musicado por Rosa León (Video de PandaDeTolos)
Una llamada de atención desesperada, con frases anticipadas de joven suicida, te dejó varias noches varada en mi cama, regalandome la imagen de verte dormida.
Un hilo más fino que la propia vida, decide cuando puedes estar cerca, de ese músculo que bien no dominas, al otro lado de mi suerte huidiza.
Una palabra, apenas cuatro letras, separan la realidad de la desesperanza, la hipocresía de la condescendencia.
Una palabra, amor se llama, la que nuestas vidas separa sin dejar correspondencia.
¿Qué es pertenecer a alguien? ¿Es ser o estar? ¿Estoy contigo o soy contigo? ¿Cuál es el límite de mí mismo? ¿En qué parte de mí dejo de ser yo para empezar a ser tú? ¿En qué aspectos sigo siendo Iago y en cuales no? ¿Qué cosas cotidianas son mías y cuales para ti? ¿Cuantas veces te pienso al día? ¿Pierdo la consciencia de mi existencia siendo sólo consciente de ti? ¿Conciencia, sexo, consejo o duda? ¿Eres acaso una quimera? ¿Acaso un eterno interrogante?
Desenamorarse es volver a ti, quitarse del lastre conyugal, tomar conciencia de tu persona, dejarla sola y echar a andar.
Desenamorarse es volver al amor, enamorarse de uno mismo, volver a caminar las calles, desempolvarse de cierto hedor.
Perder un amor, no concierne en gran pérdida, si se sabe de una ganancia mayor. Al perder un amor no se pierde, salvo si por amor se entiende, algo así como te quise yo.
Mira, David, no es que fuera premeditado, bueno sí, pero no premedité premeditarlo. Me encantó porque quise ser encontrado, ella no lo buscó, pero quiso buscarlo.
Mujer madura en apariencia que era una niña en su interior, una niña con problemas. Los dos ayuda esperábamos, nos encontramos, con el tiempo nos encantamos; quizás ninguno lo buscaba, seguro que los dos lo necesitábamos.
La que me acompaña se llama Meretriz, sin desmerecer ese nombre, pues se sabe dentro de mí pero, a la vez, de otro hombre.
Mi corazón en cambio tiene muchos nombres: dulzura, amor, ternura, sueño, belleza... pero también distancia, distancia, maldita distancia que me hace alejarme de mí mismo sintiéndola cerca.
Meretriz también es distancia, al contrario que tu polinomenclatura, la lejanía no es tangible, y si la recorro se hace más dura.
Amigo, hay dos tipos de distancia, como de dos tipos son nuestras mujeres: distancia física con cercanía, como en mi caso; en el tuyo estáis juntos pero os vais.
Con todo ello, Meretriz es lo único en mi cabeza; ella es el despertar y el último pensamiento, ella es en todas las cosas, a menudo tristeza, y me cago en la puta, que la quiero es cierto.
Más que a nada, más que a nadie, más de lo que nunca. Aunque aquellas películas que veíamos de pequeños, donde todo era bonito, eran mentira.
De Meretriz me gusta su prisa, yo la espero. De Meretriz también la ausencia donde me quedo; me hablan sus ojos y yo los leo, me mata su risa, de ella soy objeto. Como juglar o útil de cama, durante dos años he juzgado; si bien es cierto que aún no me ama, más cierto es, David, que nunca ha amado.
Pero debes plantearte, hermano, si todo lo que sientes es real o un capricho de tu poesía, y si no será ciertamente todo mentira. Todo es mentira, su belleza está en tu cabeza.
Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos. Jacinto Benavente
Los que envilecemos la tierra odiamos la vida. Los que odiamos la vida amamos la muerte. Los que amamos la muerte sabemos qué es la vida. Los que sabemos qué es la vida somos ignorantes. Los que somos ignorantes nos preguntamos qué es la vida. Los que nos preguntamos qué es la vida no leemos la biblia. Los que no leemos la biblia creamos la cultura. Los que creamos la cultura nos creemos cultos. Los que nos creemos cultos no nos cultivamos lo suficiente. Los que no nos cultivamos lo suficiente trabajamos sin sentido. Los que trabajamos sin sentido aceptados nos sentimos. Los que aceptados nos sentimos no matamos. Los que no matamos morimos por dentro. Los que morimos por dentro bajamos la mirada. Los que bajamos la mirada escondemos lo que no quieren escuchar. Lo que no quieren escuchar es lo mismo que ellos piensan. Lo mismo que ellos piensan es matar, violar, quemar y molestar al prójimo; molestar al prójimo es el único fin de estos versos, el único fin de estos versos es terminarse. Terminarse lo es todo.